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sábado, 21 de diciembre de 2013

Doble moral y derechos pisoteados



El retroceso en los derechos de las mujeres, aprobado esta semana con el apoyo de los sectores conservadores más retrógrados y catolicistas de este país, me parece la mayor de las hipocresías de dichos sectores. Y me explico.
Se basan en sus concepciones más conservadoras para criminalizar a una mujer por ejercer su derecho a decidir si tiene o no un hijo, cuando ninguna mujer toma una decisión de esa magnitud por simple capricho. Para una mujer, tomar una decisión así es un proceso doloroso, y solo cuando es la única solución a su problema, la toma.
Pero lo que me parece el colmo de la hipocresía, y lo que me causa auténtica vergüenza, es que una parte de esos sectores conservadores, han estado durante años detrás del robo de niños, decidiendo unilateralmente qué mujer tenía derecho a tener un hijo y criarlo. Pero ¿quién se han creído que son? Demonizaban a una mujer que ejercía su derecho a tener a su hijo, criarlo y amarlo, con el argumento de que eran unas descarriadas que iban a criar hijos descarriados. Esas mujeres no querían abortar, pero les robaban su derecho a ser madres. Y ahora quieren darnos lecciones de moral, demonizando a una mujer por querer ejercer su derecho a no ser madre, cuando esa decisión, insisto en que solo se toma en situaciones límite.
La doble moral que impera en algunos sectores de esta sociedad, es vergonzosa.

jueves, 19 de diciembre de 2013

A vueltas con el tema, ¿hasta cuándo?



Sobre la subida de la luz: todos los españoles tenemos que pagar la mala gestión del PSOE.


Empiezo a estar ya muy cansada  de la herencia y la mala gestión anterior, y pienso que a una gran parte de la sociedad le ocurre lo mismo. Realmente es un discurso que a estas alturas, después de dos años de gestión del gobierno popular, ya está fuera de lugar.  A ustedes los eligió la mayoría de ciudadanos para solucionar los problemas que existían, y eso es lo que tienen que hacer, no ampararse detrás de la cortina de la herencia y la mala gestión anterior, para tapar su incapacidad para solucionar los problemas actuales, vengan de donde vengan.
Por supuesto que hubo muchos errores, y hasta una mala gestión en temas importantes, pero imaginemos lo siguiente:
Imaginemos una empresa privada donde la mala gestión de su equipo directivo la lleva a una situación límite. El Consejo de Administración decide, con muy buen criterio, cesar a todo el equipo directivo y sustituirlo por otro con nuevas ideas y planes de futuro. Lógicamente, siempre se le dará un margen de confianza, un tiempo prudencial para poner en marcha sus políticas y lograr remontar la situación de crisis de la empresa. Ese tiempo no está definido en ningún sitio, pero lo que seguro que no aceptará el Consejo de Administración es que pasado un año, y ese tiempo ya es demasiado, el nuevo equipo directivo no solamente no haya conseguido solucionar ninguno de los problemas con los que se encontró, sino que hayan surgido otros que todavía empeoran más la situación de la empresa. Y lo que seguro que jamás aceptará el Consejo de Administración es tener que escuchar como justificación que la herencia recibida, que la mala gestión anterior, etc, etc.
Con toda la razón, el Consejo de Administración dirá:
_ Los problemas de gestión anteriores los conocemos
_ La herencia recibida la conocemos
_ Por ese motivo los contratamos a ustedes, para solucionarlos, no para recordarnos a cada momento lo que se hizo mal con anterioridad, porque eso ya lo sabemos.
_ Si después de un año no son capaces de solucionar los problemas de la empresa, es que este equipo directivo tampoco funciona.

¿Capichi?

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Marketing barato



Cada día me sorprendo más del aluvión de optimismo desbordado que arrastra últimamente al ministro de Hacienda, el señor Montoro. Pase que el tercer trimestre de 2013 ha marcado un crecimiento del 0,1%, pero de ahí a escuchar la cantidad de cosas que tenemos que escuchar, me parece como poco de una falta de respeto enorme hacia tantas y tantas personas que están en una situación muy desesperada, y que tienen que ver cómo se las excluye en toda esta historia.

Desde luego no me cabe duda de que el señor Montoro aprobó sin dificultad la asignatura de Marketing, porque en eso es un lince. Pero para vender algo, además hay que tener un buen producto, y creo que los únicos dispuestos a comprarlo en este momento son los inversores extranjeros que andan en busca de gangas en el mercado. Y desde luego que las han encontrado. La sensación que damos es que este país está en liquidación, ¿o quizá es esa la realidad? “Está llegando el capital extranjero en cantidades asombrosas”, nos están vendiendo en las últimas semanas ¡Como si esto fuera una suerte! Vamos a ver, aquí lo que está ocurriendo es que nuestras grandes empresas están en rebajas, estamos liquidando saldos, y puede que hasta demos un 2 x 1. Poco a poco vamos a perder el control sobre nuestra producción, y lo que es peor, lo que ahora puede parecer pan caído del cielo, se va a transformar en beneficios que saldrán del país hacia los países de origen del capital. Y aquí nos quedaremos con una mano delante y otra detrás, porque ya nada será nuestro.
Pero lo que más me asombra de toda la euforia del señor Montoro es que solo habla de las cifras macroeconómicas, ¿y las microeconómicas?. Porque estas son las que nos afectan a todos los ciudadanos de a pie que somos los jodidos en todo esto. ¿De verdad cree que a todos los desempleados, a todos los jubilados, a todos los que están con un ERE, etc. etc. les sirve para algo que suba el IBEX 35, que baje la prima de riesgo, que la balanza comercial tenga superávit? Pues no, no les sirve para nada. Además, cuando diga las cosas, hágalo de forma que lo entiendan todos, o sino cállese. Por ejemplo, el superávit de la balanza comercial me hace mucha gracia. Porque por supuesto que dicho así es un dato positivo, muy positivo, pero si se analiza más detenidamente ahí la cosa cambia.
Un superávit de la balanza comercial significa que el dinero que entra en el país es mayor que el dinero que sale por transacciones de compra-venta. Vamos, que las exportaciones (ventas al extranjero) son mayores que las importaciones (compras al extranjero). Hasta aquí genial. Lo malo es que en este momento, el superávit se debe fundamentalmente a que nuestros productos están muy baratos ya que las circunstancias nos han llevado a una caída de precios generalizada para poder subsistir, y eso favorece las ventas en el exterior (otro ejemplo más de que estamos de saldo, además de un riesgo de deflación). Pero al mismo tiempo el poder adquisitivo de los españoles está cayendo también a marchas forzadas (desempleo, bajadas de sueldos, disminución de beneficios, etc etc), y por ese motivo las importaciones son bajas. Si no hay poder adquisitivo no se consume ni dentro ni fuera. Desde este punto de vista el superávit ya no es tan beneficioso como se quiere hacer creer. Vendemos fuera porque estamos baratos para ellos, pero a pesar de eso no tenemos capacidad adquisitiva para comprar ni fuera ni dentro.

Aunque situación macroeconómica aparte, lo que ya es una desfachatez es que llevado por esa euforia inexplicable, el señor Montoro insinúe que una cifra de 87.000 parados más en el mes de octubre es un dato que muestra una tendencia positiva y un dato esperanzador para el futuro. Y eso sin contar lo que está en cola de espera para seguir engordando las cifras del paro en noviembre y siguientes (Fagor, Canal 9, otras televisiones autonómicas, etc).

Lo que este país necesita es menos marketing barato, menos vendernos humo, y más soluciones. Pero soluciones de verdad. Y si no saben o no pueden, como tampoco van a dimitir, por lo menos quédense calladitos.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Basta ya de oportunismos



Cito fuentes del periódico El País: El Banco de España da por acabada la recesión más larga en democracia: El supervisor del sector financiero estima que la economía creció un 0,1% entre julio y septiembre, tras nueve trimestres en retroceso.
Me indigna esta fiebre de optimismo desbordado con el que hoy nos están bombardeando en todos los medios de comunicación. Me indigna la rotundidad con la que el Banco de España da por cierto y seguro algo tan débil. Y me indigna, no porque esté en contra de que la recuperación llegue por fin, que por supuesto la deseo. Me indigna porque no sé a quién se pretende engañar, o qué se nos pretende vender. ¡Bueno, puedo imaginarlo!
En primer lugar, todo buen analista debe saber que para afirmar con rotundidad este o cualquier otro dato económico, debe observarse una tendencia continuada durante un periodo de tiempo más o menos prolongado. La cifra de un crecimiento de un 0,1% en un trimestre, tras nueve trimestres en retroceso, no cumple ni mucho menos con la norma.
En segundo lugar, me indigna escuchar la noticia como si este levísimo repunte puntual hubiera solucionado de golpe todos los problemas que acucian a este país. Como si todos los miles de personas que se encuentran en una situación desesperada hubieran encontrado de golpe la panacea para todos sus males, y ya no tuvieran que quejarse por nada. Y es que me preocupa que la euforia que se quiere transmitir, termine convirtiendo a miles de personas en proscritos, por no decir en un estorbo. Cuando en realidad, el principal objetivo debería ser el de crecer para que todos ellos vuelvan a integrarse en una sociedad donde se sientan dignos y respetados.
Y cuando hablo así me estoy refiriendo: a los cientos de desahuciados de sus casas; a las miles de personas que han pasado de tener un plato en su mesa, a tener un hueco en la mesa de la casa de caridad; a los miles de padres que conservando todavía su casa y su plato, tienen que mirar a sus hijos con tristeza porque ya no hay ningún ingreso, y no saben durante cuánto tiempo podrán mantener esa situación; a las miles de personas que viven angustiadas porque el desempleo los ha alcanzado, y por su edad o por sus circunstancias solo reciben un no por respuesta ante su búsqueda incansable; a los cientos de personas que se están viendo obligados a pedir una limosna en la calle, en esa calle por la que hasta hace unos meses ellos paseaban del brazo o de la mano de su mujer o de su marido en una tarde de domingo, sin imaginar que un hueco en la misma les estaba reservado; y a tantas y tantas personas que por uno u otro motivo han caído en la redes de lo que llamamos crisis, fraude, etc, etc.
Y todo esto es lo que me indigna cuando hoy escucho lanzar las campanas al vuelo tan alegremente. Porque no tengo ninguna duda de que esta noticia es en realidad una estrategia muy oportunista por parte de un gobierno que ha demostrado ser incapaz, no solo de solucionar los problemas con los que se encontró, sino que los ha agravado a un nivel como nunca antes habíamos conocido. Ojalá llegue ese fin de la recesión, lo deseo de verdad. Pero que llegue para todos.