miércoles, 28 de agosto de 2013

Trabajando



Ya terminan las vacaciones y comienza un nuevo curso en el trabajo. Bueno, en realidad lo de curso es una forma de hablar porque no me dedico a la enseñanza. Solo de pensar en la cantidad de papeles que encontraré encima de mi mesa, la bandeja del correo electrónico llena a rebosar, y las notas con avisos pendientes de atender, pienso que voy a necesitar meses para poner un poco de orden. Aunque en realidad esto me ocurre cada año, y después me pongo al corriente en unos días.
Aunque este año juego con ventaja. Vuelvo antes que en otras ocasiones y el IVA no me pillará. Porque siempre está ahí acechando, esperando a que vuelva de mis vacaciones para recordarme que el día 20 está próximo, a veces muy próximo. “Y recuerda que este mes es doble, julio y agosto”, me susurra una vocecilla en mi cabeza. Y su primo el IRPF, que siempre se alían para venir a comer el mismo día.
Cuántas veces he envidiado a quienes tienen que presentar estas declaraciones trimestrales. Hasta octubre sin problemas. Sin embargo yo siempre, desde que comencé mi andadura profesional, he tenido que vérmelas con estos dos elementos mensualmente. Excepto en agosto, que se toman vacaciones. Pero a cambio llega septiembre, con la depre postvacacional, aunque yo nunca la he sufrido, y como dicen por aquí: si no quieres taza, toma tazón. Julio y Agosto en el mismo lote, el mismo día, y sin demoras. Qué ya se sabe, las demoras se pagan y Hacienda somos todos.

Así que nada, el lunes me tomaré unos días para ponerme al día, y después voy a por vosotros, IVA e IRPF, que este año me da tiempo incluso a tomar carrerilla.

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