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domingo, 22 de febrero de 2015

Promesas y otras reflexiones



Hoy me he levantado y leyendo los periódicos pensaba en la hipocresía de muchos de nuestros políticos, en la manipulación a la que nos someten pensando que pueden hacernos creer que están en posesión de la verdad absoluta, y que nosotros somos tontos, por no decir gilipollas. Pensaba en la gran mentira que nos quieren vender en este año electoral, que como bien dice Santiago Niño Becerra, va a ser un año perdido. Perdido en promesas que no van a servir para nada, en luchas por derrotar al contrario solo para conseguir el poder por el mero placer del poder; perdido para miles de personas que esperan y necesitan una solución a su situación desesperada, y que durante este año no van a tener ninguna, solo promesas, promesas, promesas. Pero entre tanto algunos morirán por no recibir su medicamento, muchos perderán su casa por no poder pagar las cuotas de la hipoteca, otros seguirán sin calefacción, mal comiendo y mal viviendo. Y esto hablando solo de las personas. No nos olvidemos de la deuda, que seguirá creciendo hasta alcanzar el 100 y pico del PIB, porque este año no nos podemos entretener en frenar esa sangría de nuestro país, nos preocupa más nuestro asiento.
Solo promesas, promesas, promesas. Vótame, vótame, vótame.
En todo este escenario, yo veo, escucho, y cada día con más intensidad me entran unas ganas enormes de meterme dos dedos hasta lo más profundo de la garganta para potar hasta quedarme bien limpia. Y es que no es para menos.
Me repugna ser testigo, como todos, del espectáculo de gladiadores al que nos están sometiendo. Nunca he escuchado tanto hablar de enemigos como en las últimas semanas y días. ¿Pero enemigos por qué?, porqué me van a quitar el poder (¡por favor!), porqué me van a sacar a relucir mis miserias (si las tienes eso se piensa antes de hacerlas), porqué no voy a poder seguir chupando (la política debe ser honrada, y quién no lo es no debe estar). En fin, el porqué es lo de menos; lo triste, patético y preocupante es que el objetivo número uno sea eliminar al contrario, cuando yo pienso (quizá soy una ilusa) que el objetivo número uno es España y los españoles, con todo lo que esto conlleva. Lo siento, pero no puedo confiar en quien para darme lo mejor a mí, tiene que eliminar a otros al precio que sea. Y no puedo confiar porque detesto esa práctica, pero sobre todo porque sé que una vez eliminado el contrario, a mí me van a dar por donde amargan los pepinos.
La realidad no es tan bonita como nos la quieren pintar. Quizá hemos llegado a un punto de tocar fondo, llega un momento en el que no se puede caer más, pero que nadie piense que vamos a salir lanzados hacia la superficie, porque eso no va a ocurrir. El nivel de precariedad al que hemos llegado se va a convertir en congénito. Sí que podremos trabajar, como escuchaba ayer a alguien en el mercado, el que quiere trabajar encuentra algo. Sí, de acuerdo, pero qué encuentra: sueldos bajos, trabajo muy temporal, falta de seguridad. Es lo que hay, lo tomas o lo dejas, y así vas pasando la vida.
Esta indignación al ver como se despelleja vivo al “enemigo” no solo me la provoca lo que estoy viendo en mi país. Me indigna y mucho ser testigo de lo que van a hacer con Grecia. Me gusta ser objetiva, y probablemente muchos dirán que no lo soy. Lo que no veo justo es que se esté criminalizando y desprestigiando a un partido que no ha sido el responsable de la situación en la que el país se encuentra. Este partido está intentando encontrar una salida (si es que la hay) para una situación creada por la nefasta gestión de gobiernos a los que se apoya sin reparo por parte de los lobbys del poder económico europeo y mundial. ¿Acaso eso es un delito?, ¿querer que tus ciudadanos no estén en situación de desamparo es un delito? Me dirán que no, por supuesto. Pues lo siento, pero se está actuando como si lo fuera. Y esto me repugna. Porque para mí las personas están por encima de los intereses políticos, económicos y partidistas. Para mí las personas lo son todo, el resto lo inventamos nosotros y de la misma forma se puede reinventar.
Y al hilo de lo anterior, me repugna que mi gobierno sea cómplice de ese acoso para imponer unas medidas que van a terminar de ahogar y matar a personas. Sí, digo personas, y me da igual que sean griegos, persas, americanos, o suhagilis. Son Personas, con mayúsculas.
Ahora es cuando siempre viene alguien y dice: vamos a ver, si para que todos estos vivan bien me lo van a quitar a mí, que les den.
Lo triste de este argumento es que da el apoyo a quienes están haciendo el juego de acoso y derribo al enemigo, sin darse cuenta de que los demás les importamos lo mismo, nada. Solo somos un instrumento para seguir perpetuándose en el poder.
Como se dice vulgarmente: prometer y prometer hasta meter, y después de metido …….. pues eso.



miércoles, 15 de enero de 2014

Ideas, reflexiones, ¿buscar una solución?



Esta mañana mientras desayunaba un café con leche, escuchaba las noticias, y veía las imágenes de la semana, la reunión Obama-Rajoy, con su obligada foto para la posteridad. El buen rollito, apretón de manos, pose para la foto, etc, etc. Después los comentarios lógicos desde aquí. Para unos un éxito abrumador, para otros arrastrarse por una foto.
Yo no voy a entrar en ese tema, porque al final es cierto que todos buscan la foto, los de aquí y los de fuera. Hoy lo que quiero, lo que me apetece, es hablar desde mi humilde opinión, del principal problema que tenemos y tendremos durante mucho tiempo, y que hasta Obama ha visto (o se lo han chivado sus asesores, casi seguro). El desempleo.
He mirado las imágenes y pensaba mientras tomaba un sorbo de mi café: ¿realmente este hombre está preparado para solucionar ese gran problema?, incluso algo peor: ¿ realmente hay alguien preparado en este momento en este país para resolver ese gran problema?. Ojalá fuera así, pero ¿quién es?. Ojalá yo supiera la solución, pero tampoco la sé.
Yo lo único que sé es lo que mi sentido común me dice después de ver la realidad, el día a día de muchas personas. Solo sé lo que mi propia experiencia me ha mostrado, y a partir de ahí, lo que yo pienso que puede ocurrir, el camino que pienso va a ser el que marcará el futuro. Pero solo lo sé, o lo intuyo, desde el punto de vista de los desempleados. Ojalá tuviera las soluciones a implantar a nivel legislativo, pero no las tengo.
Hay seis millones de personas desempleadas, un 26% de la población activa. Para mí se pueden dividir en dos grandes grupos con problemas diferentes, y por lo tanto con actuaciones diferentes.

Por un lado está el colectivo de jóvenes que nunca han tenido un empleo, o han tenido empleos precarios (muchas veces ni siquiera relacionados con aquello para lo que se han preparado). Son personas con un gran nivel de conocimientos, hablan más idiomas de los que nunca hemos hablado en este país, dominan las nuevas tecnologías como nunca se han dominado. Sin embargo se sienten inútiles, y probablemente muchos de ellos estarán pensando para qué les sirve todo eso.

Por otro lado está el colectivo de personas con una edad. No sé dónde estará la línea, pero digamos que a partir de los 45 años. Todo aquel que supere esta edad y se encuentre desempleado sabe lo que esto significa. Nadie le ofrecerá un trabajo, se acabó, ya no hay futuro. Pero sí hay vida, y entonces ¿qué hacer?
Quería hablar de estos dos colectivos por separado, y comentar desde mi punto de vista, cómo afrontar el reto de salir del agujero.

Comenzaré por el colectivo de personas mayores de 45 años. Generalmente tienen características comunes: dilatada experiencia laboral, en muchas ocasiones escaso o nulo conocimiento de idiomas, una familia con hijos, una hipoteca. Muchas de estas personas han perdido su trabajo después de años en la misma empresa, nunca antes han tenido necesidad de buscar un empleo (o ya olvidaron cuando lo buscaron por primera vez). Ahora se enfrentan a un mundo que les resulta extraño, y que además los rechaza porque ya son mayores para buscar un trabajo, porque ninguna empresa quiere contratar a personas mayores (bueno, excepto si eres un exministro o un expresidente, o un yerno perfecto, o incluso un yerno imperfecto, entonces siempre te está esperando un buen puesto de alta dirección en cualquier gran empresa). Pero para el resto solo existen puertas cerradas. Se llega a pensar: si hubiera estudiado idiomas, si hubiera hecho cursos de reciclaje, si, si, si ….. No se debe pensar en eso, si se hubiera hecho daría igual. El colectivo de jóvenes tiene todo eso y no les sirve para nada. Hace poco leí sobre este tema y se decía: ¿cuántas personas con más de 45 años, en situación de desempleo, que cada día solicitan numerosos puestos de trabajo de los que se ofrecen a través de tantas páginas, han recibido una respuesta que al menos les dé opción a entrevista? La gran mayoría ninguna, NINGUNA RESPUESTA después de días, meses, años intentándolo.

En cuanto al colectivo de jóvenes. Veo que terminan convirtiéndose en personas desencantadas. El esfuerzo y la preparación que han tenido piensan que no les sirve para nada, excepto para acceder a algún trabajo basura, mal pagado, y que no tiene nada que ver con aquello para lo que se han preparado durante años de estudios. Muchos quieren iniciar una vida al margen de sus padres, como siempre ha sido, como siempre tiene que ser, y no pueden. Les falta experiencia, pero nadie se la da. Envidian la experiencia que tiene el colectivo de mayores de 45 años, piensan que con ella sería diferente. Igual que estos envidian su preparación en idiomas o en nuevas tecnologías, también piensan que con ella sería diferente. Pero tanto unos como otros están en un túnel del que no pueden salir. Y el caso es que pienso que aunque ambos grupos se intercambiaran aquello que tienen y el otro desea, aunque esto pudiera ser posible, la situación no cambiaría mucho.
A partir de este punto habría que hablar de soluciones. Es difícil. Yo no las tengo. Pero sí quiero exponer lo que vislumbro como una salida para que cada uno opte por dar el primer paso hacia un camino que siempre comienza con un primer paso.
Desde luego, nada va a cambiar mientras no modifiquemos el modelo de vida que hemos heredado de nuestros padres, y que tendemos a perpetuar en muchos casos, no todos. Me explico.

Busco un trabajo

Encuentro un trabajo

Aquí me quedo para siempre en este trabajo, ya no me preocupo por cambiar

Compro un piso, si puede ser cerca del trabajo, pido un préstamo

Me caso

Tengo hijos

A vivir

Debemos ser conscientes de que un trabajo no es para toda la vida, que incluso aunque se tenga un buen trabajo, hay que rotar, cambiar, ampliar experiencia, avanzar en una palabra. Y lo digo yo que no lo hice. Solo así tendremos fuerza para vendernos adecuadamente, para demostrar que sabemos adaptarnos. Esto lo digo sobre todo por el colectivo de jóvenes, ellos están a tiempo. No deben tener miedo a salir de su ciudad, incluso de su país. Es más, deben hacerlo. Ir allí donde se les ofrezca la experiencia que necesitan, y cuando tengan la oportunidad de mejorar y avanzar profesionalmente, CAMBIAR de empresa, incluso CAMBIAR de ciudad de nuevo, incluso CAMBIAR de país de nuevo. Y así de forma que cada cambio suponga un peldaño escalado hacia una excelencia profesional que solo la experiencia da. Lógicamente, este modelo va a suponer un cambio en la concepción de vida que han visto en sus padres, pero los modelos están para cambiarlos si ello supone un avance. Se acabó el “tengo trabajo, me compro un piso”, porque hoy estás aquí y mañana no sabes dónde estarás. La vivienda pasará a ser en su mayor parte una vivienda de alquiler (como lo es en gran parte de los países, y no pasa nada). Esto por otra parte dará oportunidades de negocio a emprendedores que hagan del alquiler su actividad.
Por supuesto, también en el colectivo de mayores de 45 años, este modelo es aplicable, aunque quizá más problemático. Muchos de ellos tienen una familia formada, que siempre ha vivido en la misma ciudad, lo tienen todo aquí y dejarlo todo atrás es una decisión difícil. Este modelo cambiará dentro de 30 años, las familias estarán acostumbradas a otra forma de vivir y de ver el mundo laboral, sin que las ataduras materiales les impidan dar el paso e ir a otro lugar. Eso formará parte de su rutina, será algo normal.
Para este colectivo, donde yo misma estoy incluida, solo puedo dar dos consejos, y ni siquiera puedo asegurar que sean siempre efectivos:

-          Acudir a todos los contactos que vuestros años de experiencia laboral os han proporcionado. Informad a esas personas que os conocen, que saben cómo trabajáis, qué saben que sois de confianza, que sois responsables, que sois comprometidos, que sois buenos en lo que hacéis. Decidles cuál es vuestra situación para que os recomienden si surge la oportunidad. Creedme, si hay alguna oportunidad real de volver a ser contratado en una empresa, no será acudiendo a ofertas donde nadie os conoce (somos uno más entre millones, y tenemos una edad complicada). Será a través de quien os conoce como profesionales y os ha visto trabajar en el pasado.

-          Pensad en lo que cada uno sabéis hacer mejor, o en lo que siempre habéis querido hacer porque os gusta y sois buenos en ello, pero nunca os habéis decidido a dar el paso. Buscad la forma de hacer de vuestro sueño un negocio, vuestro propio negocio. Quién sabe, quizá siempre os ha gustado hacer churros, o hacer ganchillo y vender vuestras obras por la red, o dedicaos a la jardinería y tener vuestro vivero, o quizá vender gatitos, o escribir, o tantos y tantos sueños que todos tenemos. Seguro que cada uno tenéis el vuestro, y seguro que cada sueño puede convertirse en una oportunidad de negocio. Analizadlo.


Yo no tengo la solución, solo quería hablar de lo que pienso. Ni siquiera sé si estoy equivocada, es solo mi humilde opinión. Esto lo tenemos que solucionar entre todos, porque ningún político está preparado en este momento para solucionarlo, ni unos ni otros. Nos dirán que hay avances, pero serán tan débiles que no los percibiremos. Y desde luego no podemos esperar a que el tiempo (¿cuánto tiempo?) lo solucione. Los jóvenes necesitan una vida que les permita realizarse como personas, igual que lo hemos hecho antes los demás. No pueden esperar a llegar a los 45 años sin experiencia. Y los mayores de 45 años tienen que seguir viviendo, no se pueden condenar a la muerte profesional que les llevará inevitablemente al hundimiento de sus vidas y de sus familias.

No sé si al final he expresado lo que quería transmitir, creo que sí. Si no es así agradezco todas las críticas.

lunes, 13 de enero de 2014

Gestionar bien o gestionar mal, diferencia entre el éxito o el infierno



No es fácil gestionar una empresa, pero tampoco es tan difícil si se tiene un poco de sentido común. Todos nos podemos equivocar, y tenemos derecho a equivocarnos, pero algunas equivocaciones se ven venir, hasta los que no saben, las ven venir. Y el problema no es que el gestor de una empresa se equivoque y pierda, el problema es cuando esa equivocación conlleva la pérdida de otros puestos de trabajo.
En los últimos cinco años hemos visto muchas empresas que han desaparecido, arrastradas por una crisis que ha arrasado con una parte importante de pequeñas y no tan pequeñas empresas. Negocios que funcionaban, que nunca habían fallado a sus clientes, a sus proveedores, a sus trabajadores, de pronto se han visto inmersas en una partida de dominó donde las fichas iban cayendo en una sucesión sin pausa, hasta que les ha llegado el turno, y también han caído.
Un banco que no concede un crédito a una pequeña empresa, o no le amplía su línea de descuento, lleva inmediatamente a un impago por parte de esta empresa a su principal proveedor por falta de liquidez. A su vez este proveedor se ve forzado a dejar de pagar a su proveedor, porque no ha cobrado la factura que esperaba de su principal cliente. Y este segundo proveedor, que tampoco cobra a tiempo, no puede pagar la nómina a sus trabajadores, ni la seguridad social. Y estos trabajadores que no cobran, o cobran a destiempo, o cobran tarde y mal, tienen que dejar de comprar zapatos, un libro, dejan de ir al cine, dejan de comprar un coche, incluso dejan de arreglar el que tienen y van caminando a los sitios. Y entonces la zapatería, la librería, el cine, el concesionario y el taller, que ya tenían el problema de que sus clientes no les pagan, o les pagan tarde y mal, se encuentran con que ya no venden tanto. Y si venden menos, y cobran tarde y mal, siguen sin poder pagar a sus proveedores, ni a sus trabajadores, ni a Hacienda, ni a la Seguridad Social. Y las fichas de dominó siguen cayendo, cada vez más rápidas, en una sucesión difícil de frenar.
Esto ha pasado durante los últimos cinco años, y ningún gestor de ninguna empresa ha podido remediarlo. Pero hay otras cosas que sí se han podido remediar, equivocaciones de libro que ningún buen gestor debería cometer nunca.

Por ejemplo:

Cuando una empresa se encuentra en una situación financiera muy grave, con un nivel de endeudamiento a corto y medio plazo, difícil de afrontar. Si el único activo que posee dicha empresa son los terrenos sobre los cuales está ubicada, puede actuar de dos formas: bien y mal.

A)     Una actuación correcta sería vender una parte o todos los terrenos propiedad de la empresa, de forma que se capte la liquidez suficiente para hacer frente a las deudas a corto plazo, y se tomen las medidas correctoras que permitan a la empresa captar cuota de mercado, generar recursos suficientes para poder hacer frente a sus deudas, y sentar las bases de un crecimiento sostenido que garantice la solvencia a medio plazo. Lógicamente, durante unos años, los beneficios que se vayan generando deberían quedar en la empresa para ser invertidos en el proceso productivo, contribuyendo a la recuperación financiera, y a la solvencia de la empresa.

B)     Una actuación incorrecta sería:
-          Utilizar una buena parte del dinero obtenido en la venta del terreno para repartir dividendos
-          Comprar otra empresa (rentable y saneada) que está a la venta, solicitando un crédito del 100% del importe de la compra, incrementando de esta forma el endeudamiento que ya era muy preocupante.
-          Como este paso aumenta de forma impresionante los problemas de endeudamiento que ya existían, se decide pagar la compra de la empresa con los activos que esta posee. Para ello se hipotecan todas sus existencias, se solicitan créditos (antes no los tenía), y se utiliza su cuenta de reservas. De forma que a los pocos meses de realizar la compra de la empresa solvente, su situación es de activos hipotecados, endeudamiento, y fuerte disminución de sus fondos propios.
-          Cuando la empresa adquirente y la adquirida se han igualado en sus situaciones financieras (cual ley de vasos comunicantes), y el ahogo financiero es ahora igual en las dos, se adquiere otra nueva empresa para repetir la misma operación.
-          Finalmente, todas terminan en concurso de acreedores, como no podía ser de otra forma.

En el caso B), la actuación correcta después de comprar la empresa, hubiera sido continuar con la empresa adquirida, generando beneficios tal y como lo hacía, y utilizando esos beneficios para ir apoyando a la empresa adquirente, que junto con una buena gestión de los recursos obtenidos por la venta de los terrenos, hubiera podido recuperar la situación y la solvencia que un día tuvo en su sector de mercado. Despacio, sin prisa, los resultados hubieran llegado.
En fin, sigo pensando que no es fácil gestionar una empresa, aunque tampoco es tan difícil, solo hace falta tener sentido común, a veces incluso más que conocimientos. Equivocar nos podemos equivocar todos, pero algunas equivocaciones se ven venir, y las consecuencias también.
Muchas empresas han caído cual fichas de dominó como consecuencia de la crisis, pero no todas. Algunas se podían haber salvado con una buena gestión.



miércoles, 4 de diciembre de 2013

Verdades a medias



Hace aproximadamente un año y medio, una persona que no quiero identificar, pero que sabe que me refiero a ella, me dijo en relación a un tema que no viene al caso de este post: hay que ver cómo os manipulan. El tiempo demostró que esa manipulación a la que se refería, no solamente no era tal manipulación, sino que la lucha podía dar frutos.
He recordado esto como preámbulo de lo que hoy quiero señalar. Porque estoy un poquito harta de tanta manipulación, de tanta lectura partidista, y de tanta verdad a medias. Y es que hasta cierto punto se está consiguiendo el objetivo que pretenden, convencer a una cantidad importante de gente  de que todo va viento en popa, y que ya vamos lanzados.
Como economista, aunque no es necesario serlo para entenderlo, sabemos que los valores absolutos son cifras frías, que no dicen lo que realmente hay detrás, y que por lo tanto son fácilmente manipulables en cualquier sentido. Para analizar realmente una cifra, hay que compararla con otras que tienen relación con ella, y sobre todo hay que ver las causas que las llevan a interaccionar entre ellas.
Decir que en el mes de noviembre el paro ha descendido en 2.400 personas, francamente no dice nada. O mejor dicho, dice lo que cada uno quiera decir que dice. Y eso es lo que se está señalando en todos los medios de comunicación, la bajada del paro, y por lo tanto se entiende que la creación de empleo.
Falsa afirmación, o al menos una verdad a medias. Las matemáticas son una ciencia exacta, y como tal, si se aplican a la variable paro, deberían indicar que una disminución del paro tiene como consecuencia inmediata un aumento en las afiliaciones a la seguridad social. Pero en este caso no es así. Las afiliaciones a la seguridad social llevan todo el año cayendo, y la tendencia continua.
Por eso decía que la cifra absoluta, en este caso la cifra de caída en el número de desempleados apuntados en las oficinas de empleo, no dice nada por sí misma. Lo que se debe analizar es su relación con la variable afiliados a la seguridad social, y cuando se hayan visto las relaciones que entre ellas existen a lo largo de un periodo, se deben explicar los motivos reales y verdaderos que llevan a las cifras absolutas.
Yo no voy a hacerlo, podría, pero prefiero que lo digan quienes lo tienen que decir.
Aunque claro, esto no vende.
Solo quiero terminar con la misma frase que me dijo esa persona hace año y medio a raíz de otro tema que ahora no viene al caso: cómo os manipulan.
Pues sí, cómo nos manipulan. Pero a todos, ya ves.